El diseño de las pilas de lixiviación se ha vuelto más desafiante a lo largo de los años, en la búsqueda de soluciones eficientes que garanticen la constructibilidad, la calidad y la viabilidad económica de este tipo de proyectos. Las soluciones suelen centrarse en actividades relacionadas con los movimientos de tierra, que pueden consumir hasta el 70 % del costo de capital de los proyectos de pilas de lixiviación. Un factor crítico para un proyecto de este tipo es que la capa de suelo o el suelo de baja permeabilidad esté en contacto con una geomembrana como parte de un revestimiento compuesto. Una de las alternativas es reemplazar dicho material —cuando no está disponible o no es adecuado— por una barrera geosintética de arcilla (GCL, por sus siglas en inglés), que es un geocompuesto prefabricado de bentonita u otro material de muy baja permeabilidad, encapsulado entre dos capas de geotextil, las cuales pueden unirse mecánicamente mediante punzonado con agujas, grapado o el uso de adhesivos químicos. La función de ingeniería de una GCL es formar una segunda barrera hidráulica, siendo la primera la lámina de geomembrana. Este enfoque se utiliza principalmente en taludes pronunciados, generalmente mayores a 2H:1V, donde el uso de equipos para movimiento de tierras es impráctico, inseguro y costoso para colocar y compactar una capa de suelo. Este documento presenta una discusión sobre las ventajas y desventajas del uso y las aplicaciones de las GCL en comparación con suelos de baja permeabilidad en diferentes proyectos de pilas de lixiviación en Perú y otros países donde se encuentran taludes muy empinados y terrenos agresivos. También analiza los aspectos positivos de las GCL, principalmente en términos de ahorro de costos y tiempo. Asimismo, se abordan consideraciones de diseño para optimizar el uso y el comportamiento hidráulico y mecánico de las instalaciones de GCL.






