Existen muchos proyectos de pilas de lixiviación ubicados en zonas altamente sísmicas; sin embargo, se conoce poco sobre la respuesta sísmica y el cálculo de los desplazamientos permanentes inducidos por sismos en estas instalaciones. La respuesta sísmica puede analizarse mediante modelos 1D, 2D o 3D; este tipo de análisis modela el comportamiento dinámico del suelo cuando ocurre un sismo y, aplicando diferentes enfoques, se pueden calcular los desplazamientos inducidos en una pila de lixiviación. El cálculo del desplazamiento inducido por sismo en una pila de lixiviación constituye un criterio más riguroso en comparación con el cálculo seudoestático del factor de seguridad, que se emplea rutinariamente en la práctica geotécnica para este tipo de instalaciones. Este estudio se enfoca en la aplicación del análisis de respuesta sísmica 1D y en la estimación de los desplazamientos inducidos por sismo mediante dos métodos diferentes en una pila de lixiviación.

El sistema de revestimiento de la pila de lixiviación generalmente está compuesto por geomembrana y suelo de baja permeabilidad, lo que genera una interfaz considerada como zona débil. Esta interfaz condiciona el diseño debido a su baja resistencia al corte en comparación con otros materiales involucrados en el análisis de estabilidad de la pila, como el mineral y la fundación. De acuerdo con investigaciones realizadas por diversos autores, el desplazamiento máximo inducido por un sismo que puede ser tolerado por una geomembrana varía entre 10 y 30 cm, lo cual es un valor muy reducido en comparación con otras estructuras geotécnicas típicas.

The methods applied for the calculation of seismic-induced permanent displacements in a leaching heap are the Newmark method (1965) modified by Houston et al. (1987) and the Bray and Travasarou method (2007); these methods require a seismic response analysis, which was performed with the Deepsoil software (Hashash, 2014) using the equivalent linear method, employing the recommendations of Yegian et al. (1998) for the dynamic response of geosynthetics. Regarding seismic records, a database of Peruvian records was used, which was adjusted to the uniform seismic response spectrum of the site; in addition, degradation curves obtained from the existing literature for the materials present in the leaching heap were used, and MASW tests were performed to obtain the shear wave velocity and, therefore, the maximum shear modulus of these materials.

Finally, the Newmark method (1965) modified by Houston et al. (1987) and the Bray and Travasarou method (2007) were compared. These methods represent a fast and economical calculation to determine the seismic stability of a leaching heap more efficiently compared to more advanced methods that involve complex numerical analysis; however, the latter will always be necessary in complex situations or highly critical projects.

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